Hoy hacemos aquí un hueco para un documento impulsado por un grupo de militantes del PSOE (en Twitter @ReiniciandoSOE):
Por un PSOE útil (al servicio de una nueva mayoría de progreso). Contribución abierta al debate del modelo de oposición del PSOE
El problema del liderazgo.
El pasado mes de febrero, renovamos la dirección de nuestro partido, eligiendo así un nuevo liderazgo que fuese la voz de toda la militancia y la sociedad progresista en estos duros momentos que nos ha tocado vivir. Entendemos el liderazgo como una participación abierta y directa entre el Secretario General y la militancia, entre el socialismo y la ciudadanía. Pensamos que nuestro Secretario General debe ser la figura que defienda los intereses de la izquierda social, de los obreros. En una sociedad tan segmentada como esta, convendría tratar de representar la defensa de una mayoría de progreso.
Entendemos el liderazgo como una figura horizontal y participativa. Creemos firmemente que un líder debe ser respaldado por una gran parte de la militancia de base, por ello propondremos en la próxima Conferencia de Organización que el próximo/a Secretario/a General salga elegido/a mediante el mecanismo de un militante, un voto. Así aseguraremos un liderazgo fuerte, cohesionado y respaldado por los propios afiliados y afiliadas. No olvidemos que el liderazgo ha de ser social y a un político el liderazgo se lo reconoce y otorga la ciudadanía, la sociedad, por su carisma, coherencia personal, su capacidad de reconocer errores y por el proyecto político que encarna.
El PSOE está sumido en una profunda depresión política, de la que debemos y podemos salir. Consideramos que hay que abrir el partido a la participación activa de la sociedad, construir una comunicación directa con la ciudadanía, en la calle y en las redes sociales; hacer del PSOE un instrumento útil para España.
El 20N y sus consecuencias.
En las pasadas elecciones generales del 20 de noviembre, los ciudadanos nos dieron definitivamente la espalda, como ya nos anunciaran en mayo de ese mismo año. Más de cuatro millones de personas no renovaron su confianza en el PSOE y nos dijeron alto y claro, Así no, con vosotros, no. La mayor parte de estos electores emigraron a fuerzas políticas de izquierdas o lo que es peor, a la abstención. Desde la Segunda Guerra Mundial, en Europa, los partidos políticos que han logrado ganar unas elecciones generales, son los que cuentan con el apoyo de un electorado de centro, como le pasó, a modo de ejemplo, a Felipe González con el voto de UCD. No obstante, la captación del voto de centro tiene mucho más que ver con la percepción por parte de los votantes de un proyecto solvente e ilusionante en la izquierda que con el abandono de nuestras posiciones ideológicas, que provoca una fuerte pérdida de votantes por la izquierda sin llegar a atraer tampoco a los votantes moderados, como bien hemos podido constatar estos meses.
Se ha producido a lo largo de los años, una acomodación de los Partidos Socialistas europeos al sistema, con pérdida de su identidad y de su capacidad de transformación de la sociedad.
Como consecuencia de la crisis económica provocada por un sistema financiero especulativo y desregulado por los Estados, la ciudadanía se encuentra sumida en el desconcierto, atenazada por el miedo. Cada mañana al levantarnos no sabemos qué nos habrá recortado o quitado este gobierno conservador de Mariano Rajoy. Pensamos que el PSOE tiene que ser el referente para esa gente, que es la nuestra, los trabajadores y las trabajadoras, los más desfavorecidos, los que más nos necesitan. Tenemos que ser la voz firme que diga no al Partido Popular en su empeño de seguir humillando al conjunto de la ciudadanía española.
El 20N conocimos la mayor derrota del PSOE en su historia reciente, en gran medida por culpa de la crisis que ha arrasado con todos los gobiernos europeos que estaban plantándole cara. Pero no sólo por la crisis. El PSOE cometió errores, perdió su esencia y con ella su credibilidad, se alejó de la ciudadanía e hizo una política económica lejana a sus principios. Debemos dar respuesta a la crisis desde la oposición con ideas propias, debemos responder con una alternativa propia, concreta y creíble, que contemple un reparto equitativo de los sacrificios, construida con la participación de la ciudadanía, los agentes y movientes sociales y con recetas socialdemócratas a esta crisis voraz, no sólo ofreciendo colaboración al gobierno que nos arrodilla, debemos volver a ser alternativa.
Los recortes del Partido Popular
En febrero, el PP perpetró el mayor atentado de nuestra historia democrática, contra la sociedad española en general y los trabajadores y trabajadoras en particular, aprobando una Reforma Laboral que no solo abarataba el despido, sino que lo hacía gratuito durante el primer año y solo era el principio de un año negro para los derechos sociales en España
El pasado julio España sufrió nuevos recortes en aras a controlar el gasto público. Unos recortes que dejan al proyecto de nación que nos dimos todos en su mínima expresión; si entendemos nación como bienestar social, sanidad y educación pública y gratuita e igualdad de oportunidades. El Partido Popular ha dirigido a la nación española a la debacle. Suben el IVA, reducen el número de empleados públicos, eliminan la paga extra de Navidad, aplican el copago farmaceútico…
La derecha ha acabado con el principio de universalidad de la Sanidad Pública española que era la envidia de Europa generando en nuestro país ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda a los que se les niega el pan y la sal.
Pensamos que el PSOE debe dar voz a toda la gente que sufre, y debe dar voz siendo contundente con el Partido Popular, intransigente con la humillación y solidario con los trabajadores y trabajadoras. Debemos tener una voz fuerte en el Congreso de los Diputados, con un modelo de combate a la crisis diferente a la derecha, una voz que diga al Partido Popular basta.
El modelo de oposición.
La última encuesta de intención de voto del pasado julio, arroja que el PSOE apenas ha mejorado respecto al resultado electoral del 20N quedándose en un 29.9%, lo que supone que recibe solo 1,3 puntos de los 8 perdidos por el PP. En cambio otras fuerzas políticas minoritarias sufren subidas espectaculares: Izquierda Unida casi ha triplicado su intención de voto en un año y supera el 8,6%. Se puede colegir que la ciudadanía no al PSOE como una alternativa a la crisis, y que contemplan otras fuerzas de izquierda como refugio.
Debemos abrir un profundo debate en el seno del partido del que salga un nuevo proyecto político que cuente la verdad y busque la complicidad de la ciudadanía y a partir de él desarrollar un modelo participativo de hacer oposición y vinculado a la defensa de un proyecto concreto. Creemos que el PSOE no podrá aguantar mucho más con la actual estrategia y por ello reclamamos un cambio de rumbo.
Proponemos una oposición frontal a la política de recortes del Partido Popular, leal a España y a los españoles. Una oposición dialogante pero firme y de izquierdas, una oposición activa que proponga fórmulas para salir de la crisis pero dura ante los recortes de la derecha.
No creemos en los pactos con una derecha que humilla a los españoles sin contar con el Parlamento, símbolo de la soberanía nacional. Consideramos que pactar con el actual Partido Popular en materia de recortes, sólo beneficia a la derecha y perjudica a España.
Creemos que lo útil es hacer oposición, útil para España y no para los intereses del Partido Popular. El PP no va a parar en su intento de reducir los derechos sociales, de los trabajadores y trabajadoras, y las conquistas democráticas; y ante eso consideramos que la oposición útil es la oposición firme, decidida, enérgica y exigente para con España
Un nuevo modelo de partido, un nuevo modelo de oposición.
Confiamos en que la Conferencia de Organización prevista para este otoño se lleve a cabo, y esperamos también que en ella la militancia, parte fundamental de la misma, decida abrir los procedimientos del partido a su conjunto y hacernos funcionar de un modo más democrático y transparente, con primarias abiertas, sistema de incompatibilidades, limitación de mandatos y lucha contra la corrupción, para así hacer surgir un liderazgo compartido con la propia militancia.
El horizonte político para el PSOE no se presenta muy halagüeño, con una ciudadanía que nos da cada vez más la espalda y una estrategia de oposición, a nuestro juicio, equivocada, consideramos que el PSOE debe acometer profundos cambios.
Proponemos una Conferencia Política para marcar la estrategia de oposición entre todos los y las militantes, para disponer de un proyecto alternativo a la derecha que conecte con los intereses de la mayoría social de progreso, una hoja de ruta más nítida, segura y sobretodo consensuada.
La militancia es la base de nuestro partido. Los y las militantes debemos ser los que marquemos las líneas rojas por las que nuestro partido no se debe extralimitar en su forma de hacer oposición.
Confiamos en que la actual dirección del PSOE varíe su estrategia en la oposición. Y esperamos ese cambio para devolver la esperanza a una sociedad que siente miedo por su futuro. Porque se lo merecen los españoles en general y muy especialmente los trabajadores y trabajadoras de este país. Y, sobre todo, nos los merecemos los y las militantes. La situación actual y venidera es inaguantable para la izquierda, y particularmente para el PSOE.
Un debate abierto, una nueva forma de liderazgo.
Esta carta abierta es sólo el punto de partida para un debate también abierto. Un debate rico y diverso entre la militancia del PSOE. Un debate del que esperamos que surja un nuevo modelo de hacer oposición y un nuevo modelo de organizarse que actualice los procesos internos del partido, profundizando en participación, transparencia y apertura hacia la ciudadanía. La izquierda no debe tener miedo a la discrepancia, ni a ser exigente y dura con una derecha que nos humilla.
Este debate abierto en lo interno debe tener el objetivo de abrirnos a lo externo, buscar un liderazgo compartido. Un liderazgo que no solo sea orgánico, sino social.
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martes, 18 de septiembre de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
Un país sin vergüenza
El Presidente del Tribunal Supremo gasta dinero público (más el gasto que ocasionan siete escoltas) en cenorrios en la muy nobre y honrada Marbella para intentar engatusar a un jovencito. Ultracatólico, le nombró un gobierno del PSOE. Un tal José Luis Olivas -que fue presidente de la Generalitat de Valencia- ha arruinado tres bancos: Bancaja, Banco de Valencia y de paso Bankia-La Caja del PP. El famoso Paco Camps sigue en la calle, podrá ver la Fórmula 1 mientras se recorta en I+D+i, Sanidad y Educación. Fabra, el cacique de Castellón, construyó un aeropuerto sin aviones. Gestores políticos del PSOE arruinaron Caja Castilla-La Mancha y ayudaron a promover el aeropuerto privado de Ciudad Real, también sin aviones. La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia está infrautilizada: 1.100 millones. 94 de estos 1.100 millones han servido para pagar al arquitecto Calatrava. Dos ex-presidentes dos autonómicos del PP de Baleares (Cañellas y Matas) siguen en la calle a pesar de haber sido condenados por corrupción. El Bigotes y el Correa (los brazos ejecutores Gürtel-Financiación ilegal del PP) también están en la calle. Bankia-La Caja del PP era un modelo de gestión, hace un mes sus balances reflejaban un beneficio de 300 millones en 2011. Ahora, en junio, parece ser que ha perdido 23.000 millones. El responsable es Rodrigo Rato, va a cobrar una indemnización de 1.2 millones de euros por los servicios prestados. Otros altos directivos de Bankia-La Caja del PP cobrarán 14 millones de euros (sí, 14 millones de euros). Todos estos están en la calle. Calle que si conocen las miles de familias desahuciadas que cometieron el error de pensar que eran ricos y que podían tener una casa en propiedad. Rico era el anterior presidente de la CEOE, Díaz Ferrán que a pesar de tener una nutrida colección de coches de lujo se declaró insolvente para no pagar a sus trabajadores. También sigue en la calle.
El valedor político del PP de Valencia de los que usaban los fondos de la Cooperación al desarrollo para comprarse lofts y Cayennes sigue siendo portavoz en Las Cortes de Valencia (aunque parezca lo contrario, Las Cortes de Valencia no tienen nada que ver con Las Cortes de Bilbao). Los gestores de la empresa de aguas de Valencia esquilmaron 40 millones de euros para gastárselo en traductoras rumanas con las que compartían habitación de hotel (sic). Rita Barberá será reelegida por el pueblo valenciano aunque los gestores de Emarsa (todos del PP) los puso ella. Joseba Egibar se abraza en el Parlamento con aquellos ex-afiliados del PNV que junto a ertzainas se dedicaban a espiar a políticos. El miembro de la familia real Iñaki Urdangarin -alavés e hijo de un afiliado del PNV y pésimo gestor de la Caja Vital, q.e.p.d.- era contratado por equipos de futbol para que les asesorara. 800.000 euros a cambio de un powepoint de 12 páginas realizado por un becario al que pagaban en negro. Los equipos de futbol deben más de 700 millones de euros a una seguridad social deficitaria. Para tapar otros agujeros el PP ha decidido que el dinero del narcotráfico, la prostitución y la especulación inmobiliaria puede ser blanqueado al módico precio del 10 %.
Podría seguir, pero no es necesario. No por mencionar más escándalos va a pasar algo. Al contrario, en España nunca pasa nada, nunca se pagan responsabilidades. Este país ha perdido la vergüenza. Gran parte de la clase política ha perdido el respeto a las instituciones y a los votantes. Acumulamos escándalos una tras otro sin ningún problema. Situaciones que en la Europa a la que queremos emular supondrían dimisiones en cadena, aquí solo suponen editoriales interesadas de uno u otro signo –según el caso-. Solo hay que aguantar el temporal un par de semanas y a seguir Livin’ La Vida Loca.
La respuesta de la mal llamada oposición del PSOE es contundente, mucho: en el caso de Bankia-La Caja del PP, el escándalo del agujero de cuatro billones de pesetas se puede solventar con unas comparecencias en el Parlamento. Lo de Dívar, hombre, “se puede pedir la dimisión si no comparece”. ¿Los desahuciados? “Dejemos que se encarguen los del 15-M, que eso de protestar no es de políticos de Estado”. ¿Manifestarse delante de las casas de los arruinadores de cajas que se llevan 14 millones de indemnización? “Vaya, otro de la ETA”.
Se está analizando con detenimiento cuáles son los problemas y los retos a los que debe enfrentarse la socialdemocracia en Euskadi, España y Europa: adoptar un modelo económico propio, abrir a la participación de militantes y ciudadanos en los partidos y en el conjunto de la sociedad, rearme ideológico… Pero creo que la socialdemocracia, el PSOE, tiene que presentar una batalla atroz a todo el cúmulo de desvaríos y escándalos que salpican todas las instituciones del Estado. Tiene que ser el pepito grillo de la desclasada, desnortada y desentendida sociedad española. Tiene que ser la palanca de la recuperación de esa terrible sensación de ponerte rojo de indignación y vergüenza ante un escándalo.
Pero esto no se consigue de la noche a la mañana. Es un proceso largo. Pero es la responsabilidad histórica de la Izquierda aportar la dignidad y la honradez que le falta a la derecha. Una responsabilidad acentuada con el hecho de que el PSOE ha gobernado 22 de los 37 años de democracia. Si nunca pasa nada, si parece que hay una estrecha vinculación entre bastardos intereses políticos y financieros, si dimitir es un verbo que no se conjuga y que desaparecerá en la próxima edición de la RAE, algo de esto será por culpa del PSOE. Todos somos conscientes de que Pablo Iglesias se revolvería en su tumba si viera el comportamiento de parte de las élites políticas de la Izquierda: su condescendencia con el derroche de dinero público en proyectos inservibles o no estudiados, la hipocresía entre lo que se predica y cómo se vive, la creación de una nueva generación de señoritos bajo el paraguas del progresismo, la manera de entender el sindicalismo… Solo un dato: en el consejo de Bankia se sentaban un sindicalista de UGT, un miembro de IU y otro del PSOE.
Sí, el socialismo tiene que liderar otra ética de lo público en la que la austeridad, la honradez sean los principios motores. El socialismo debe ser ejemplarizante en sus cargos públicos y orgánicos, ser coherente con lo que se defiende. Nadie dice que un socialista no tenga derecho a una buena casa, unas buenas vacaciones y un buen coche pero de ahí a la impudicia del lujo o a la altivez con el que menos tiene hay un trecho.
Una nueva ética política en la que las decisiones sobre determinadas políticas e inversiones públicas se hagan de acuerdo a estudios y evaluaciones rigurosas y reales con claros parámetros de coste-beneficio. Es necesario establecer nítidamente la relación entre mala gestión y responsabilidades penales. Hay que armar y empoderar al Estado para que tenga herramientas para enjuiciar y encarcelar al prevaricador, al corrupto y al ladrón de guante blanco; impulsar un estricto Código del Buen Gobierno y del Buen Gobernante. Ha llegado el momento en el que es preferible pasarse de puritano e integrista que permitir tanta manga ancha, tanto mirar para otro lado, tantos delitos demostrados pero prescritos.
Si la Izquierda no lidera este cambio, no lo hará la derecha, no lo harán los empresarios, no lo harán los medios de comunicación (ya sean los de Pedro J. o Cebrián). Para la nueva ética de la responsabilidad política es necesario convencimiento, pedagogía y paciencia porque habrá que superar muchos obstáculos. Quiero pensar que en el seno de la Izquierda y de los dirigentes del PSOE existe este convencimiento. Si no fuera así habría que hacer tabla rasa de dos generaciones de políticos que han dirigido España durante 22 años. Dos generaciones: una que miró para otro lado cuando Juan Guerra ocupaba un despacho en la sede de la Junta de Andalucía, y otra que consintió el nombramiento de un consejero en Bankia. A grandes males, grandes remedios.
Escrito por R.Martín: rucarezkerretik@gmail.com
El valedor político del PP de Valencia de los que usaban los fondos de la Cooperación al desarrollo para comprarse lofts y Cayennes sigue siendo portavoz en Las Cortes de Valencia (aunque parezca lo contrario, Las Cortes de Valencia no tienen nada que ver con Las Cortes de Bilbao). Los gestores de la empresa de aguas de Valencia esquilmaron 40 millones de euros para gastárselo en traductoras rumanas con las que compartían habitación de hotel (sic). Rita Barberá será reelegida por el pueblo valenciano aunque los gestores de Emarsa (todos del PP) los puso ella. Joseba Egibar se abraza en el Parlamento con aquellos ex-afiliados del PNV que junto a ertzainas se dedicaban a espiar a políticos. El miembro de la familia real Iñaki Urdangarin -alavés e hijo de un afiliado del PNV y pésimo gestor de la Caja Vital, q.e.p.d.- era contratado por equipos de futbol para que les asesorara. 800.000 euros a cambio de un powepoint de 12 páginas realizado por un becario al que pagaban en negro. Los equipos de futbol deben más de 700 millones de euros a una seguridad social deficitaria. Para tapar otros agujeros el PP ha decidido que el dinero del narcotráfico, la prostitución y la especulación inmobiliaria puede ser blanqueado al módico precio del 10 %.
Podría seguir, pero no es necesario. No por mencionar más escándalos va a pasar algo. Al contrario, en España nunca pasa nada, nunca se pagan responsabilidades. Este país ha perdido la vergüenza. Gran parte de la clase política ha perdido el respeto a las instituciones y a los votantes. Acumulamos escándalos una tras otro sin ningún problema. Situaciones que en la Europa a la que queremos emular supondrían dimisiones en cadena, aquí solo suponen editoriales interesadas de uno u otro signo –según el caso-. Solo hay que aguantar el temporal un par de semanas y a seguir Livin’ La Vida Loca.
La respuesta de la mal llamada oposición del PSOE es contundente, mucho: en el caso de Bankia-La Caja del PP, el escándalo del agujero de cuatro billones de pesetas se puede solventar con unas comparecencias en el Parlamento. Lo de Dívar, hombre, “se puede pedir la dimisión si no comparece”. ¿Los desahuciados? “Dejemos que se encarguen los del 15-M, que eso de protestar no es de políticos de Estado”. ¿Manifestarse delante de las casas de los arruinadores de cajas que se llevan 14 millones de indemnización? “Vaya, otro de la ETA”.
Se está analizando con detenimiento cuáles son los problemas y los retos a los que debe enfrentarse la socialdemocracia en Euskadi, España y Europa: adoptar un modelo económico propio, abrir a la participación de militantes y ciudadanos en los partidos y en el conjunto de la sociedad, rearme ideológico… Pero creo que la socialdemocracia, el PSOE, tiene que presentar una batalla atroz a todo el cúmulo de desvaríos y escándalos que salpican todas las instituciones del Estado. Tiene que ser el pepito grillo de la desclasada, desnortada y desentendida sociedad española. Tiene que ser la palanca de la recuperación de esa terrible sensación de ponerte rojo de indignación y vergüenza ante un escándalo.
Pero esto no se consigue de la noche a la mañana. Es un proceso largo. Pero es la responsabilidad histórica de la Izquierda aportar la dignidad y la honradez que le falta a la derecha. Una responsabilidad acentuada con el hecho de que el PSOE ha gobernado 22 de los 37 años de democracia. Si nunca pasa nada, si parece que hay una estrecha vinculación entre bastardos intereses políticos y financieros, si dimitir es un verbo que no se conjuga y que desaparecerá en la próxima edición de la RAE, algo de esto será por culpa del PSOE. Todos somos conscientes de que Pablo Iglesias se revolvería en su tumba si viera el comportamiento de parte de las élites políticas de la Izquierda: su condescendencia con el derroche de dinero público en proyectos inservibles o no estudiados, la hipocresía entre lo que se predica y cómo se vive, la creación de una nueva generación de señoritos bajo el paraguas del progresismo, la manera de entender el sindicalismo… Solo un dato: en el consejo de Bankia se sentaban un sindicalista de UGT, un miembro de IU y otro del PSOE.
Sí, el socialismo tiene que liderar otra ética de lo público en la que la austeridad, la honradez sean los principios motores. El socialismo debe ser ejemplarizante en sus cargos públicos y orgánicos, ser coherente con lo que se defiende. Nadie dice que un socialista no tenga derecho a una buena casa, unas buenas vacaciones y un buen coche pero de ahí a la impudicia del lujo o a la altivez con el que menos tiene hay un trecho.
Una nueva ética política en la que las decisiones sobre determinadas políticas e inversiones públicas se hagan de acuerdo a estudios y evaluaciones rigurosas y reales con claros parámetros de coste-beneficio. Es necesario establecer nítidamente la relación entre mala gestión y responsabilidades penales. Hay que armar y empoderar al Estado para que tenga herramientas para enjuiciar y encarcelar al prevaricador, al corrupto y al ladrón de guante blanco; impulsar un estricto Código del Buen Gobierno y del Buen Gobernante. Ha llegado el momento en el que es preferible pasarse de puritano e integrista que permitir tanta manga ancha, tanto mirar para otro lado, tantos delitos demostrados pero prescritos.
Si la Izquierda no lidera este cambio, no lo hará la derecha, no lo harán los empresarios, no lo harán los medios de comunicación (ya sean los de Pedro J. o Cebrián). Para la nueva ética de la responsabilidad política es necesario convencimiento, pedagogía y paciencia porque habrá que superar muchos obstáculos. Quiero pensar que en el seno de la Izquierda y de los dirigentes del PSOE existe este convencimiento. Si no fuera así habría que hacer tabla rasa de dos generaciones de políticos que han dirigido España durante 22 años. Dos generaciones: una que miró para otro lado cuando Juan Guerra ocupaba un despacho en la sede de la Junta de Andalucía, y otra que consintió el nombramiento de un consejero en Bankia. A grandes males, grandes remedios.
Escrito por R.Martín: rucarezkerretik@gmail.com
viernes, 18 de mayo de 2012
La trampa del péndulo del poder
Leyendo algunos comentarios en las redes sociales, no puedo evitar hacer unas breves consideraciones que no van, precisamente, en una dirección optimista sobre la fortaleza del PSOE sino realista, siempre en función de las encuestas sociológicas y los datos electorales. Y la última del CIS, en el punto referido a la opinión de la ciudadanía sobre los políticos, me ratifica. Porque los recientes resultados en Asturias y Andalucía no han significado la recuperación del voto socialista y de la credibilidad ciudadana. Indican que hemos tocado suelo y que el PP empieza a acusar el desgaste porque ya no inspira confianza tras sus demostradas mentiras en campaña.
Han transcurrido mas de 100 días del Gobierno Rajoy y la calidad de la democracia no mejora. Ni siquiera se salva la metodología prepotente del PP en la toma de decisiones, algo que tanto criticaba al ex-Presidente Zapatero. Además, el diálogo con la ciudadanía y la oposición brilla por su ausencia. De ahí mi insistencia en acertar con un modelo de oposición democrática para el PS que combine dos frentes de acción política :
-de un lado, la labor como oposición útil y constructiva, con alternativas reales y pedagogía en la comunicación con la ciudadanía, para controlar y dar respuesta a las decisiones del Gobierno de Rajoy. A la vez, se impone acercar a la calle el papel del Parlamento de Bruselas y relanzar iniciativas que abran camino a una reconstrucción cívica y solidaria de Europa de la mano de Hollande. Porque la idea y el crédito de Europa también han entrado en crisis.
-de otro, el trabajo de reflexión y debate en la organización socialista y en la sociedad española para ir construyendo, con la participación de agentes y movimientos sociales, un nuevo proyecto alternativo desde la izquierda dirigido a lograr una salida más justa y solidaria de la crisis, con el saneamiento de la administración y un nuevo orden en la economía con medidas de dimensión europea dirigidas a promover el crecimiento y la creación de empleo.
Como oposición, no podemos caer en la tentación de jugar sistemáticamente al desgaste del PP, porque los millones de parados de esta crisis no han perdido la memoria de nuestra presencia y papel en el gobierno hasta hace pocos meses y se merecen que actuemos con el mayor rigor y responsabilidad. Por cierto, lo sucedido en Grecia con el castigo a los Partidos mayoritarios debe llevarnos a la reflexión.
Tampoco habría que caer en la trampa de creer que la teoría del péndulo de poder nos garantiza la próxima vuelta al gobierno por el simple juego de la alternancia. Incluso sin haber hecho los deberes con el conjunto de los Partidos Socialistas de Europa para intentar regular los mercados y sin poner sobre la mesa soluciones concretas para el saneamiento de la Banca, activar el sector paralizado de la vivienda, acabar con los desahucios salvajes, atacar el paro del 52% de los jóvenes o sin abordar la reforma fiscal y la reforma electoral pendientes. Rubalcaba y su equipo tienen una tarea apasionante por delante que sería reconocida.
En los dos anteriores escenarios, se entendería que en la labor de oposición del PSOE prima la ansiedad de volver al gobierno. Esas actitudes y las estrategias que les pudieran acompañar no nos permitirían ganar en credibilidad, ni superar la desconfianza, indignación y descrédito que la política y los políticos (me incluyo) despiertan en la ciudadanía. Necesitamos estar muy atentos a los acontecimientos para recuperar nuestra identidad en parte perdida.
En los próximos meses vamos a pasar por una doble prueba del algodón para dejar constancia de hasta donde puede llegar nuestra voluntad de "cambio de actitud" en la idea de profundizar el sistema democrático. Porque tendremos que debatir y tramitar la Ley de Financiación de los Partidos y la Ley de la Transparencia. Ahí es nada, dos leyes de contenido complejo y polémico con las que deberíamos superar actitudes y dinámicas erróneas y opacidades injustificables con el objetivo de mejorar, de manera sustancial, la calidad de la democracia en España. Y no podemos defraudar aprobando dos leyes que estén contaminadas.
Pero para avanzar en la buena dirección, cabría preguntarse: ¿Hemos sacado conclusiones sinceras de los resultados electorales obtenidos a lo largo de la crisis? ¿Somos conscientes de cómo se nos ve en la calle por una ciudadanía angustiada por la crisis y el paro, de lo que es reflejo las recientes encuestas de intención de voto de El País y el CIS, en las que el PP pierde apoyo por desgaste pero también refleja que se mantiene la desconfianza hacia la oposición Socialista? Yo pienso que si. En todo caso, apunto que el distanciamiento entre los políticos y la ciudadanía es anterior a la aparición de la crisis y se justifica por los casos de corrupción, los comportamientos irresponsables que interesa aflorar, la falta de diálogo y transparencia con los electores y la carencia de ideas para impulsar una democracia más participativa.
Así veo las cosas; con gran preocupación y algunas dudas. Pero constato que un claro posicionamiento del PSOE en la izquierda exige profundizar en la vía de la regeneración política y en la oferta de soluciones alternativas para devolver la confianza perdida a la sociedad española. Nuestra apuesta se llama : honestidad, transparencia y espíritu de transformación de esta sociedad, los mismos objetivos que le dan sentido al Partido Socialista de Pablo Iglesias tras 133 años de vida. Ahora bien, no podemos cometer más errores ante la avalancha de indignación y la magnitud de la tragedia que convierten a este País en una olla a presión, cada día más al limite.
Escrito por Odón Elorza: odonelorzag@gmail.com
Escrito por Odón Elorza: odonelorzag@gmail.com
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