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lunes, 15 de abril de 2013

El espacio común de PSE-EE y PSN

Óscar Rodríguez Vaz. Vitoria-Gasteiz. @rvoscar


La “corrupción” y “la política y los políticos” están entre los principales problemas de la ciudadanía española, por detrás del “paro” y la “situación económica”, según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas. A la luz de los últimos acontecimientos, y con unos datos de desempleo no tan desastrosos en la Comunidad Foral, estoy convencido de que “la corrupción” y “la política y los políticos” son ya los dos problemas principales para la población navarra.

Somos muchos los que creemos en la política y en la democracia. Y quizás por ello suframos tanto al observar cómo el sistema se derrumba ante nuestros ojos, al tiempo que sus actores fundamentales mantienen una aparente mirada impasible. ¿Cómo entender que todo el mundo siga “en sus puestos” con la que está cayendo, por ejemplo, en Navarra? Será la Justicia quien determine si el ex Presidente o el actual alcalde de Pamplona cometieron delito, pero ambos dos, junto a Yolanda Barcina, son culpables de haber cometido una inmoralidad indigna de cualquier cargo público.

Mi reflexión no tenía por objeto abordar este cáncer para la democracia que se extiende de forma acelerada a lo largo y ancho de la piel de toro. No terminaría el artículo, porque si bien la crisis está contribuyendo a desigualar a las regiones de España en materia de renta, en cambio parece estar igualándolas en cuanto a escándalos vinculados a presuntos delitos de corrupción.

Más bien, empiezo hablando de esta materia para defender la necesidad de una regeneración política aquí. Una regeneración, que a mi juicio, debería ser liderada por la izquierda no nacionalista desde la oposición pura y dura, si no quiere quedarse sin espacio de juego para algunos años. Y esta máxima sería aplicable tanto en Navarra como en Euskadi, aunque empezaré por la primera.

El PSN fue la segunda fuerza política en las elecciones de 2011, ganado por la mínima a NaBai. Pero en la práctica, es la tercera, tras la incorporación de Aralar a la coalición EHBildu. También es la tercera formación en el Ayuntamiento de Pamplona, con sólo 3 concejales. Con estos mimbres, ¿tiene el PSN la responsabilidad de echar sobre sus espaldas la responsabilidad de sostener las instituciones que lidera una formación política protagonista en los escándalos de la CAN? Más aún, con los recortes económico-ideológicos que se perpetran con la excusa de la crisis económica, y que UPN comparte con el Gobierno Central, ¿tiene algún sentido que un partido de izquierdas dé estabilidad a gobiernos de derechas, sean estas nacionales, nacionalistas o regionalistas?

Creo que la situación requiere que el PSN baje a la calle con nuevos referentes sociales y construya con la sociedad progresista una alternativa en clave de regeneración democrática y, por supuesto, una alternativa en materia socio-económica. Y pienso que si no lo hace de forma urgente, dejará el camino expedito para que EHBildu sea la principal fuerza política en las próximas elecciones forales.

Salvando todas las distancias que existen entre Euskadi y Navarra, y entre el PSE-EE y el PSN, a mi juicio, el camino que debe transitar el socialismo vasco se asemeja bastante al que debería recorrer el navarro. Me explico.

A un extremo tenemos al PP, con una posición clara en Euskadi y un nicho electoral no muy alto, pero relativamente estable en los últimos 25 años. Hoy día, además, gobierna las principales instituciones alavesas. En el otro extremo estaría EHBildu, formación nueva en apariencia (injusta apariencia), también con una posición muy definida y gobernando decenas de ayuntamientos importantes y la Diputación en Gipuzkoa. Entre ambas esquinas, el PNV, gobernando Euskadi, Bizkaia y ayuntamientos en los tres territorios. Una formación que, bajo el envoltorio de la gestión rigurosa y culpabilizando a la herencia recibida, lo primero que ha hecho es presentar unos Presupuestos recortados un 10% sobre la fatalista base del “no hay alternativa”.

¿Y el PSE-EE? Habiendo sido tercera fuerza política en las últimas elecciones autonómicas – y tras haber sufrido sendos varapalos en las locales y en las generales un año antes –, no gobernando ni diputaciones, ni más de 6 ayuntamientos vascos, ¿debe empezar a acordar con el PNV por “el bien del país” o por la “delicada” situación? ¿Acaso “el bien del país” no importaba de 2010 a 2012, cuando el gobierno del PSE-EE era torpedeado por las diputaciones? ¿No era también entonces “delicada” la situación? Además, el PSE-EE entregaría de forma gratuita (e injusta, otra vez) la bandera de la alternativa de izquierdas y de la crítica social a EHBildu, siempre que ETA no vuelva.

Esto en cuanto al modelo de oposición en lo socio-económico, pero también hay un importante hueco que rellenar en materia de regeneración política en Euskadi. Aunque los escándalos navarros no tengan sus equivalentes vascos (no al menos en este momento), la desafección hacia la política y las instituciones no tiene a la corrupción como única causa; son muchas, muy variadas, y también se dan en Euskadi. Y este es un importante flanco que si el PSE-EE no cubre de inmediato, serán otros quienes lo hagan.

Pienso, en definitiva, que el espacio del PSE-EE pasa por abrirse a la calle con nuevos referentes sociales y presentar sendas alternativas progresistas en materia socio-económica y en el campo de la regeneración política. Este sí, un espacio común con el PSN.


(Artículo publicado en Diario Vasco, 13.04.13)

domingo, 14 de abril de 2013

Miopía

Julio Herrero Romero. @HerreroJulio jherrero2007@gmail.com

Está claro que Euskadi es un país de disensos. Es difícil encontrar asuntos en los que haya un acuerdo general, aunque sea de mínimos. Bien sea la enseñanza de idiomas en la educación pública, bien la propia ponencia de paz y convivencia en el seno del Parlamento Vasco, no hay manera de que todos se pongan a trabajar sobre bases comunes.

Lo de la educación tiene miga: ni siquiera consensuan si debe llamarse “trilingüe” o “plurilingüe” que posiblemente debe de ser una diferencia de mucha enjundia pero que los no entendidos creemos integrada. Intuyo que la cosa debe de ir si hay que ser vascoparlante antes de emprender otras inmersiones o simplemente aprender las tres lenguas simultáneamente. La política es lo que tiene: magnifica lo accesorio y olvida lo sustancial, que en este caso es que lo jóvenes puedan expresarse adecuadamente en las lenguas que necesiten. Me temo que tal como están las cosas habrá que añadir alguna otra: alemán, chino, brasileño o catarí.

Lo de la ponencia es todavía peor ya que se había llegado a un acuerdo previo al aprobar las conclusiones de la etapa anterior. El “suelo ético”. Y ahora es el PP el que no asiste por…ni ellos mismos se aclaran. Miedo a que el “relato” modifique aquellos puntos básicos alcanzados: no puede haber olvido de las víctimas, ni justificación de una violencia pasada. Y es impensable que esto ocurra por mucho que algunos quieran justificar en la falta de “diálogo político” las atrocidades cometidas, u otros, los crímenes de estado en la “situación vivida”.

No hay tampoco acuerdo en la política fiscal, ni en los presupuestos del gobierno y de otras instituciones, ni en qué hacer con las “preferentes” ni con los “desahucios”. No hay acuerdo en si somos una nación, o un pueblo, o un Estado, o nada. Lo único que parece suscitar unanimidad es que la situación es crítica, que a este paso el tejido social se descompone y que los recortes, ¡por fin!, son un desastre que nos lleva a la ruina. Miles de personas se lanzan a la calle pidiendo soluciones, cientos de empresas cierran por falta de crédito, y los sindicatos evitan estar juntos por el color de sus banderas y no unidos en la defensa de los trabajadores. ¿Cuánto tiempo tardaran en darse cuenta de que si las instituciones no resuelven los problemas, la sociedad prescindirá de ellas?


(Publicado en Diario Noticias de Álava, domingo 14 de abril)

miércoles, 27 de marzo de 2013

Urkullu: Presupuesto cargado de recorte e ideología

Aurelio Romero. Vitoria-Gasteiz. @romeronomada


El lehendakari Urkullu ha pasado la frontera de los primeros 100 días de Gobierno casi sin pisar tierra, y ha conseguido mantener a todos en la sala de espera de sus decisiones, las pocas que ha tomado. La suela de sus zapatos han tenido alas ideológicas desde el primer día, aparentando que eran circunstancias locales o territoriales las que, por ejemplo, le llevaban a respaldar los presupuestos del PP en Álava o ceder sin que lo parezca a la prometida financiación de la capitalidad de Vitoria. Consciente de que necesitaba aparentar convivencia con todos, porque su minoría parlamentaria no le permite grandes alardes, ha sobrevolado de reunión en reunión, dejando acá un principio de acuerdo sobre partidas concretas y allá el rumor de un posible pacto, a corto plazo, con el PSE-EE.

En la certeza de que sólo EH Bildu pretendería pasarle con el afán nacionalista, atenazó pactos que dejan intocable la política que esta coalición desarrolla en la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Donostia, porque, con igual certeza, continuarán siendo coprotagonistas del debate nacionalista, cuando ese debate vuelva a estar entre las preferencias del PNV gobernante. Ahora el objetivo es conseguir el apoyo militante del PP y al menos la abstención o enmiendas parciales por parte de los socialistas vascos.

Le queda poco tiempo, apenas tres semanas, para demostrar si tanto silencio durante 100 días han servido para algo más que anunciar un proyecto de Presupuestos para 2013, que dice más en sus folios que cuanto el lehendakari ha manifestado desde antes de tomar posesión.

El PSE-EE ya había aventurado que, en caso de mantener su gobierno, tendría que haber adoptado medidas económicas para reducir el gasto y la inversión en Euskadi, porque la caja tenía un agujero por el que el disponible salía rápido, pero la oposición de todos impidió buscar una mejora del sistema fiscal que permitiese más ingresos. El PSE-EE se limité a convocar elecciones anticipadas y pasar el bastón de mando sobre la crisis presupuestaria al PNV. Y sirvió de poco la auditoría encargada por el PNV sobre las cuentas vascas en el último ejercicio del Gobierno de Patxi López. Una auditoría que el portavoz parlamentario del PSE-EE Josean Pastor calificase “de corta pega”.

Sin nada de interés bajo la alfombra, Urkullu ha perdido la oportunidad de “la herencia recibida” ran propia del PP y su gobierno ha tenido que encarar la elaboración de un presupuesto propio, -que el jueves de la pasada semana entró en el Parlamento- con ideología propia y con una realidad enfrente que es heredada porque la crisis pasa de un año a otro y de uno a otro gobierno irremisiblemente. Estos meses de aparente inactividad del ejecutivo vasco, tantas veces denunciada por los diferentes grupos políticos, no son tanto producto de la sorpresa por la situación real de la economía de Euskadi como del final de esa indeterminación de los jeltzales sobre los remedios a su minoría parlamentaria.

Urkullo pretende huir de un “gobierno a lo Barcina”, sin mayoría suficiente y ruptura con cuanto le rodea. La llama de la movilización que el PNV y EH Bildu principalmente han encendido en sus gobiernos locales o provinciales se extiende ya a otros colectivos sociales y trabajadores de empresas en crisis y, sobre todo, las Administraciones Públicas. Pese a su tejer silencioso, Urkullu y el PNV en todo Euskadi se iba a oner enfrente de su primer espejo, el más importante: el de los Presupuestos para este año, su primer ejercicio de planificación y administración, donde los gobiernos se confiesan la primera vez y todos los años consecutivos, incluso cuando los prorrogan. Era inevitable que esa primera mirada en el espejo real de Urkullu le devolviera a su esencia ideológica más allá de los escarceos con el PSE-EE o quienes mandan en EH Bildu.

Ni el Parlamento le ha servido para distraer la atención, como los debates interruptus sobre la ponencia de paz, y el PSE-EE ha vuelto a demostrar que la maquinaria de gobernar sigue en su mente, gripada como los coches abandonados a su suerte, incapaces de generar iniciativas públicas que nos hagan ver que del gobierno se pasa a la oposición con otro traje y otros niveles de responsabilidad, incluso pública, pero sobre todo social. El tiempo de los congresos para intentar rehacer las costuras de ese “partido viejo que se hace viejo” ha servido de tiempo de espera a Urkullu, sabiendo que los socialistas atendían urgencias que no le afectarían a él. Ni antes ni después de los congresos.

Su dificultad, la de Urkullu, es encontrar los puntos de coincidencia con el PSE-EE, que tuvo un primer amago con el acuerdo sobre algunos cargos institucionales y que, impropio de la habilidad del PNV y la falta de olfato socialista, hizo aguas en el primer paso, el nombramiento del nuevo director de EiTB. Se buscan otros puntos de encuentro, más allá de ese rumor que, como Guadiana, surge y cae cada día, sobre una alianza “de responsabilidad” para fortalecer el gobierno peneuvista y resolver situaciones personales de anteriores cargos socialistas. Pero esos puntos de acuerdo chocan ya en el plano teórico entre los nuevos posicionamientos del PSE-EE en la oposición y los nuevos compromisos del PNV que, como Gobierno, estrena.

Los presupuestos de 2013 se han convertido así en el verdadero campo de escaramuzas entre todos, sobre todo ahora que el PNV ha afianzado su alianza con el PP que, con seguridad, le permitirá sacar adelante las cuentas de la Comunidad. Pero el lehendakari no se resigna a no ser “Urkullu el apaciguador”, con la disolución de ETA si llega, el acercamiento de los presos, el que por primera vez encuentra vías fiscales sin sangrar la historia y competencia de las Diputaciones, quien lleva adelante la Ponencia de Paz del Parlamento vasco, quien presenta el presupuesto más “social”, como lo ha calificado, y quien consiga situarse por encima de su minoría parlamentaria en base al apoyo de todos …… menos EHBildu, que será el adversario común de todos, todos los que Urkullu va a utilizar para recuperar espacio electoral frente a la crisis y frente a la radicalidad, pese a la debilidad mayor de quienes puedan respaldarle.

¿Alianzas? Durante estos meses, el lehendakari Urkullu ha intentado evitar aparecer como el aliado vasco del Gobierno de Madrid, pese al recorrido histórico de estos últimos años en la oposición, buscando la aproximación lírica equidistante con el segundo grupo en votos, EHBildu, los socialistas del PSE-EE y el PP. Ha sido la política de alianzas en los territorios diferentes del País Vasco, esa otra realidad de poderes tan diversos, la que ha ido encadenando los escalones hasta subir al punto final: El pacto con el PP, inevitable desde el comienzo, pero, sobre todo, buscado como remedio a unas cuentas vascas que dan de sí lo que dan aunque la política reclame más.


CON EL PP, ANTES Y DESPUES

No se quiso entrar a tiempo en el debate fiscal, que llevaría según el PSE-EE a una mayor corresponsabilidad de las Diputaciones forales con las cuentas de la Comunidad Autónoma, y la razón más profunda era la de mantener los contrapoderes en un momento en el que quien gobernaba no tenía ya poder en ninguna Diputación. Y Euskadi se ve abocado en los presupuestos de 2013 a atender una crisis mayor de la sabida, retrasada respecto de la general del Estado, pero inaudita para lo acostumbrado. Así, la política impide un mayor frente común contra la crisis y ahora una crisis mayor se reparte por igual.

El lehendakari Urkullu tiene tres semanas para comprobar si, más allá del respaldo inicial del PP, sus presupuestos pueden encontrar un mayor consenso. El calificativo de “presupuestos sociales” para llamar a la conciencia de la izquierda nacionalista o no, y la petición de que el capítulo de inversiones fundamental, el de las infraestructuras, se aborde desde el propio Cupo Económico que mantiene el País Vasco con el Estado.

Un presupuesto con truco evidente que esconde recortes sociales bajo su calificativo y que traslada al Gobierno central y al conjunto de los ciudadanos lo que el PNV no fue capaz de arrancar a los órganos políticos y económicos provinciales, las Diputaciones que este partido gobierna (Vizcaya) o en las que ha hecho posible que otros (HBBildu en Guipuzcoa y PP en Álava) gobiernen.

El gobierno de Urkullu plantea por vía indirecta el mismo mensaje que Artur Mas lanzase en Catalunya antes de su proclama soberanista y posteriores elecciones y, más recientemente, en cuanto a la nueva deuda de las Administraciones catalanas: El Estado nos ahoga. La reivindicación de la autonomía económica como desagravio o, a la inversa, menor aportación a la financiación estatal para contar con mayor capacidad económica para afrontar la crisis. Pero si en Catalunya Mas ha encontrado la oposición de los populares, en Euskadi el pacto PNV-PP viene rodado desde Vitoria.

¿Presupuestos sociales?. Nominalmente solo. Los presupuestos para 2013 del Gobierno vasco introducen una reducción histórica de 1.132 millones de euros, un 10,8 por ciento menos que los del año 2012 y un total disponible de 9.316 millones de euros. Es fácil adivinar, que bajo el título y las cifras iniciales, habrá una realidad que todos adivinan: el ajuste hasta “lo esencial” de los servicios públicos, como el propio lehendakari adelantaba: "Queremos garantizar los servicios esenciales, garantizar el modelo público y universal de Sanidad y el de Educación, y el acceso a los servicios sociales básicos". La senda de la política desarrollada por el Gobierno de Rajoy encuentra su mejor eco en los presupuestos vascos, a los que el PP, antes de tocar papel, ya había dicho “si”.

Se comprobó con claridad que Euskadi entra en la “etapa de sacrificio” como señalaba Urkullu cuando su consejero de Hacienda y Finanzas, Gatzagaetxebarria, entró a detallar las cuentas de 2013: Como ejemplo, el Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura tendrá un descenso del 10,1 por ciento; Empleo y Políticas Sociales un 25,9 por ciento menos que en 2012.

La segunda fuerza política, EHBildu y su lider Laura Mintiegui ya han denunciado “el reparto de la miseria” que supondrán estos presupuestos y ha reclamado mayor valentía en la recaudación fiscal, los impuestos, para construir unos presupuestos “dignos”.

El primer presupuesto del nuevo gobierno vasco es para el PSE-EE una “sangría” de los ciudadanos, acusa al PNV de maquillar los presupuestos, de caer “en el dogma de la austeridad a ultranza" y amenaza con una enmiendas a la totalidad cuando se presenten en el Parlamento de Euskadi.

Si los presupuestos del PNV no dan la talla en opinión de todos, menos del PP, los nacionalistas tendrán en el próximo debate parlamentario la ocasión de demostrar si los acuerdos parciales en las Diputaciones y Vitoria son un preámbulo de su habilidad política o si la talla negociadora del lehendakari es, como la de Rajoy, una sombra que se alarga

domingo, 16 de septiembre de 2012

Esto con Franco no pasaba

Txarlie García. Las Arenas (txarliegarcia@amalababa.es)


Termina el periodo estival. Es hora de reflexionar sobre lo ocurrido.

"Verano. Incendios. España en llamas". Así empezaban los informativos. Y los malos son los pirómanos... y los agricultores que queman rastrojos. Y los que pusieron el tendido eléctrico sobre un secarral. Y los que sufrieron una avería en el coche y saltó un chispazo. Y los fumadores (a los que les van a buscar hasta por el ADN). 

Y como hay incendios la derecha pide más mano dura contra los que causen incendios. ¡Como si esa fuera la solución para que no se quemara el país! 

Es tan bizarro pensar que por encarcelar a alguien desaparecerán los incendios como pensar que por la misma razón se van a apagar una vez empezados. 

Pero para estos supergestores de la derecha que nos gobiernan la culpa jamás será de ellos. La culpa es siempre de otros. ¿Que hay incendios? Pues la solución es la cárcel. Da igual que esos mismos supergestores hayan despedido previamente a cientos de técnicos anti incendios

Y esto no sólo pasa con los incendios:
En definitiva que cualquier problema siempre es problema de otro. Y es ahí donde yerran: intentan atajar el efecto, no la causa. 

Para evitar que haya fuegos hay que limpiar los montes. Para evitar evasión de impuestos hay que impedir mecanismos de evasión. Para evitar mendigos hay que poner mecanismos de oportunidades sociales. Para que no se rebusque en la basura hay que dar de comer. Para que no haya prostitutas en las calles hay que limpiar de mafias el sector y para que no haya parados hay que generar trabajo. 

Pero no lo entienden. Es la mentalidad de padre estricto: palos, palos y más palos.

lunes, 16 de julio de 2012

El futuro vasco y el exceso de principios del PP

Juan Carlos Alonso. Vitoria-Gasteiz.


En realidad no me molesta que el Partido Popular mienta. Lo hace tan habitualmente que ya se ha convertido en parte del paisaje. Lo que realmente me irrita es que nos tomen por gilipollas. Es una tentación en la que incurren de forma reiterativa y contumaz.

Lo hicieron cuando convencieron por unas horas a todos los medios de comunicación españoles de que era ETA la responsable del atentado de Atocha. “-¿A quién creeremos?, preguntaba Aznar indignado ante las cámaras de televisión, ¿a Otegui o al Ministerio del Interior del Gobierno de España?” -Pues a Otegui, cantamañanas, le respondía la gente después de haber acudido a Le Monde y al The Guardian buscando respuestas ante la mentira orquestada desde el Ejecutivo español.

Aquellos días me sentí como cuando en las casas se escuchaba Radio Pirenáica ante la cerrazón informativa del régimen franquista. Y volví a sentir idéntica sensación cuando escuché a Mariano Rajoy, una vez más mintiendo a sabiendas, celebrar el rescate bancario como si nos hubiera tocado el bingo universal, antes de largarse a ver a la Roja a Polonia.

En esta ocasión el pitorreo fue de dimensión mundial. El “You say tomato, I say boil-out” del Financial Times fue como para pedir la baja. Como para borrarnos y nacionalizarnos en las Islas Salomon. Bueno, tampoco. Mejor en la Isla de Nunca Jamás, donde nadie crece y todos permanecen con la edad de la inconsciencia forever and ever.

Tendríamos que exigir daños y perjuicios a nuestros representantes públicos cuando dicen estas falacias en público, para sonrojo del respetable, pensando que la audiencia es subnormal. Y cuando apuestan a que sus votantes ni leen prensa internacional, ni la salmón, ni el listín telefónico. Y que como son tontos de baba –piensan sus avezados asesores de comunicación- no se van a coscar de la farfolla dialéctica que les soltamos.

¿A quién le importa hacer el ridículo mundial si la prensa adicta te salva la cara y te convierte en referente mundial contra la crisis? ¿A quién diantres le importa la imagen de España ante Europa o ante Estados Unidos, si total sólo les entienden cuatro listos? Se dirá Rajoy.

Desde luego hemos de concluir que al Gobierno de la piel de toro no le importa nuestro patético ridículo mundial. Porque todo lo arreglan entre la Roja, Nadal y Fernando Alonso. No es de extrañar que nos degrade Fitch, Moodys, y hasta el presidente del Foro de Brasil del Medio Ambiente, convirtiendo a nuestro Presidente Rajoy en Prime Minister of The Solomon Islands.

Del mismo modo, Basagoiti en Euskadi se apunta a las poses y patalea ahora insistiendo en que Sortu es ETA; y se cisca en el criterio del Tribunal Constitucional. Y Alonso vaticina que es el primer día de la cuenta atrás para su ilegalización. Mientras tanto, su verso suelto Maroto se monta orgías de pactos para desayunar un día si y otro también con Bildu navegando en la coyuntura con una naturalidad pasmosa más propia del siglo XXII.

Y es que lo realmente asombroso del PP vasco es que andan sobrados de principios. Tan sobrados que utilizan unos para reunirse con COVITE, otros para pactar con BILDU en la Vitoria promiscua de Maroto –políticamente hablando, entiéndase-, y otros para negociarse la cartera con el PNV en la Ley de Cajas. Que una cosa es defender el solar patrio y otra ser tonto.

Y es que esto de modular el mensaje –falsear la realidad, sin eufemismos- se ha convertido en el modus operandi de la derecha. Donde dijeron digo, dicen diego. Pero lo hacen con tal desenvoltura que pareciera que no son ellos, sino el mundo y las hemerotecas los equivocados. Como si los principios no existieran sino en función del contexto. Y como si todo lo que fuera imprescindible hoy, pudiera resultar prescindible mañana.

En España, la mayoría absoluta y la prensa adocenada y cortés -salvo honrosas y escasas excepciones- hace posible maquillar los efectos colaterales de las decisiones semanales del Consejo de Ministros. Pero en Euskadi asistimos a un momento trascendental para nuestro futuro y no estamos para francotiradores.

El PP, y especialmente el vasco, debiera preguntarse qué quiere ser de mayor. Si el agitador del fantasma de España, con acento en la primera ‘a’; o si se apunta y arrima el hombro en la reconstrucción de la democracia vasca tras la derrota de ETA. Pasó el tiempo de la política de brochazo. Es el tiempo del pincel, y de trenzar la paz con hilo fino, como si de una alfombra afgana se tratase.

Es cierto que las trincheras imprimen carácter. Pero ha estallado la paz, señoras y señores, y toca recomponer, construir convivencia, preservar y redactar con lealtad y veracidad el relato del sufrimiento. Y para eso sobran las mentiras de manejo de coyunturas; están de más los opositores a don Pelayo; y faltan hombres con sentido de estado. ¿Quién se apunta?

viernes, 15 de junio de 2012

Un análisis urgente, crítico y riguroso de los primeros meses del Gobierno del PP

La llegada a la presidencia del Gobierno de Mariano Rajoy ha supuesto la puesta en marcha de una cascada de medidas de política económica completamente distintas a las que habían prometido en los últimos años. Medidas, además, sujetas a los mismos dictados europeos de los que prometió liberar a España si gobernaba.


Una vez más, los españoles fueron a votar atraídos por el ideario de un partido y luego descubrieron que, cuando gobierna, el Partido Popular hace justo lo contrario de lo que promete.


PDF aquí

El programa oculto de Mariano Rajoy no era igual al anterior de José Luis Rodríguez Zapatero, sino mucho peor y mucho más duro para las clases trabajadoras: congelaba pensiones básicas, concedía más ventajas a los bancos, a las grandes empresas y a los grandes defarudadores fiscales, ponía en marcha la reforma laboral más agresiva de nuestra historia y aprobaba unos Presupuestos Generales con los mayores recortes de los últimos treinta años.


"Lo que España necesita" (V.Navarro, J.Torres y A.Garzón) descubre los incumplimientos del PP, pone de relieve la falta de fundamento de las políticas de recortes -mostrando por qué sólo benefician a las clases altas- y propone, además, las medidas que España necesita para salir de la crisis, crear empleo y mejorar nuestro maltrecho orden democrático.

Rogamos su lectura y difusión. No es posible salir de la situación en la que estamos sin hacer que la población tome conciencia de lo que verdaderamente sucede y de que hay alternativas a las medidas que se están adoptando solo para satisfacer a los de arriba.


(Sinopsis de Ediciones Deusto sobre lo nuevo de Navarro, Torres y Garzón)

jueves, 3 de mayo de 2012

La ola de esperanza frente a los recortes

El ser humano tiende a querer ser el primero en descubrir algo. Tratar de poner el prefijo neo se ha vuelto en norma si quieres pasar a los anales de la Historia. La realidad nos da indicaciones suficientes como para darnos cuenta de que el neo-liberalismo no resulta tan novedoso.

Probablemente sus formas hayan cambiado gracias a que es el capitalismo financiero quien domina el sistema. Aunque desligado de la producción de bienes y servicios además de supranacional, el capitalismo financiero sigue manteniendo la necesidad de obtener beneficio. Y en los últimos años se han valido del abandono de los ciudadanos y de la dejadez de muchos partidos políticos.

Pero la apatía que ha recorrido Europa en los últimos años parece haber terminado. Ahora ha comenzado a crecer una marea de esperanza que quiere cambiar el rumbo de la austeridad y el recorte. En los dos mismos países donde el proceso Constitucional europeo se detuvo, podría detenerse ahora la política de austeridad impuesta.

Suceda lo que suceda el 6 de mayo, en Francia, los ciudadanos han demostrado que quieren apostar por un cambio. La amenaza que tan bien saben explotar los partidos conservadores y liberales ya no sirve. En Holanda el gobierno ha estado a punto de dimitir porque no pudo aprobar los recortes en el nuevo presupuesto en un primer momento. Al igual que en Francia los socialistas holandeses han dicho NO a la política que nos lleva al abismo.

Es imposible seguir sosteniendo la idea de que nada podemos hacer contra los males que azotan cada uno de nuestros países de Europa. Son ellos los que han generalizado la pasividad. Sin embargo, somos los ciudadanos los que decimos claramente: queremos cambiar el mundo.

Existe la posibilidad de luchar contra la injusticia social y los recortes económicos. Nuestros abuelos y abuelas, padres y madres pudieron hacerlo. Su combate fue el que posibilitó que nosotros naciéramos y creciésemos bajo el Estado de Bienestar. Bajo la educación pública y gratuita, de la sanidad pública y universal, las prestaciones públicas por desempleo, las jubilaciones públicas, etc.

Ellos fueron quienes conquistaron nuestras oportunidades y nuestra prosperidad. Ahora nos toca a nosotros mantenerlas y fortalecerlas. Los partidos de izquierda, los progresistas, tenemos la oportunidad de poder cambiar las cosas. Y las cosas deberán cambiar porque de lo contrario esta anorexia económica nos llevará un punto sin retorno.

Lo que tenemos encima de la mesa es un reto difícil. Muchos serán los que nos dirán constantemente que es imposible cambiar algo. Nos dirán que es imposible que una persona cambie el rumbo de la Historia. Deberemos recordarles que nada puede frente a millones de voces exigiendo un cambio.

Una generación que no se resigna a creer que la Unión Europea pueda reformarse para servir a los ciudadanos. Para poder hacer una Unión de los ciudadanos. Una generación que apuesta por

No queremos seguir siendo meros espectadores de las decisiones de una Troika que no ha sido elegida por los ciudadanos. Queremos más democracia. Si queremos seguir avanzando en los nuevos tiempos que se abren a nuestro paso debemos tener más democracia. Podemos asumir la responsabilidad de tener más democracia.

No se trata de decirles a los trabajadores que podrán participar en el debate, que podrán decidir, que podrán cambiar el destino de sus países, que todos podremos recuperar el espíritu que nos guió a conseguir lo que parecía un imposible, que podremos realizar el cambio. Sino que debemos realizarlo.

"Queremos que los ciudadanos participen en las decisiones. Hay que dar a los trabajadores mayor participación en las decisiones económicas. Es necesaria la democratización en todos los ámbitos de la sociedad y, en consecuencia, es preciso luchar contra la burocratización. Asimismo, la comunidad, a través del Estado, debe aumentar su control sobre el aprovechamiento y explotación de las riquezas naturales, tales como agua, suelo, energía y demás materias primas. También hay que aumentar la influencia de las organizaciones sindicales y de toda la sociedad en la elaboración de nuevos planes económicos". (Olof Palme)

Debemos participar en el debate. Debemos tener una oportunidad de cambiar las cosas. Debemos tener el momento para poder señalar el destino que queremos para nosotros mismos. Debemos generar el cambio. Debemos escribir un nuevo capitulo. No queremos que otros lo hagan por nosotros. 

Este es nuestro momento. Tenemos la oportunidad de dar un ejemplo claro de que no miramos a otro lado, de que no hemos dado la espalda a los y las trabajadoras.

Tenemos la oportunidad, aquí y ahora, de demostrar que nosotros somos sus representantes. Tenemos la ocasión de que cuando quieran poner sus esperanzas de un Estado que los proteja de los ataques que sufren sus derechos nosotros estaremos ahí para defenderlos.

Este es el cambio que está llegando.

Habrá cínicos que nos dirán que no podremos lograrlo y quieran quitarnos la ilusión. Nos dirán lo que podemos o no podemos hacer. Pero eso es algo que tarde o temprano deberá cambiar. Solo nosotros sabemos lo que podemos o no podemos hacer para cambiar esta situación. De esto van las elecciones en Francia y Grecia. De esto va lo que está sucediendo con esta crisis.

Habrá gente de arriba que nos dirán que seamos realistas, de lo contrario dirán que estamos creándonos falsas esperanzas. Pero si hay algo real en los partidos socialdemócratas europeos, a lo largo de su historia, es la fortaleza de las esperanzas de miles de militantes por querer cambiar las cosas.

Nos pondrán todos los obstáculos posibles para que el camino sea duro. Tal vez tan duro como para que llegue el momento en el que nos digamos “Para que seguir si nada va a cambiar”. Pero recordar que no estáis solos, que ellos sepan que no estamos solos. Somos muchos los que pedimos el cambio, que queremos el cambio.

A ellos, a todos ellos les digo: ¡Los socialistas debemos hacer posible el cambio!

“Cada vez que un hombre lucha por un ideal o actúa para ayudar a otros, o se rebela ante las injusticias, está generando una pequeña ola de esperanza. Y millones de esas pequeñas olas cruzándose entre sí y sumando intensidad, forman un tsunami capaz de derrumbar los más poderosos muros de resistencia y opresión”. (Robert Kennedy)

Podemos, queremos y debemos hacerlo. Debemos.


Escrito por Jagoba Álvarez Ereño: jagoba.alvarez@gmail.com